Más de 20 años después,
sigo haciendo lo que soñé cuando aún era un niño:
ayudar a las personas a volver a vivir en un cuerpo sano.

Más de 20 años después,
sigo haciendo lo que soñé cuando aún era un niño:
ayudar a las personas a volver a vivir en un cuerpo sano.

Cuando me mudé a Florida, empecé trabajando en hospitales del área, y los fines de semana asistía a peleas de UFC y boxeo como médico en sala.

Fue ahí cuando algunos colegas —médicos clínicos de los hospitales— empezaron a decirme que tenía que abrir mi propia práctica.
Que había llegado el momento.
Y poco a poco, me convencieron.

Y como de alguna manera mis logros están atados a las tragedias, abrí mi centro… y a los pocos meses, comenzó la pandemia.

A pesar de los problemas que eso causó —a nivel humano principalmente, y también económico—, pude sostener mi práctica.
Y desde entonces, me dedico a ayudar a personas con obesidad que sienten que ya lo intentaron todo, pero nada les funciona.

Personas que muchas veces no reciben la atención adecuada, y que no necesitan que les den otra charla,
sino una oportunidad real.

Después de Katrina, surgió la oportunidad de hacer un fellowship en Tampa, en la especialidad de cirugía mínimamente invasiva y bariátrica.
Como para mí la formación constante es muy importante,
armé las maletas nuevamente y me fui a sumar experiencia.

Al finalizar, me ofrecieron trabajo en una zona de escasos recursos, en un pequeño pueblo de Carolina del Sur.
Un lugar con más necesidades que medios. Y acepté.

Ahí viví seis años de mucho aprendizaje.
Mi primer paciente fue un bebé de 45 días.
No tenía todo lo que necesitaba.
Pero sí tenía todo lo que había aprendido.
Y eso fue suficiente para aportar a la comunidad.


Llegué con lo justo

Sin contactos. Sin atajos.
Pero con determinación.

En pocos meses presenté todos los exámenes de acreditación médica.
Y con los resultados en mano, conseguí una residencia en cirugía en Mount Sinai, Nueva York.
Un logro difícil para cualquier médico extranjero.

Estuve dos años formándome con algunos de los mejores cirujanos del país.
Hasta que me ofrecieron una posición categórica en Nueva Orleans.
Allí fui planeando una larga estadía,
pero un mes después… llegó el huracán Katrina.

Durante la catástrofe, trabajé entre New Orleans y el centro de Luisiana, donde el hospital se había reubicado temporalmente.
Ahí entendí que la medicina no siempre es tecnología y quirófano.
En esos momentos, es entrega, adaptación… y, sobre todo, humanidad.

Luciano Florida
Luciano Florida

No tengo médicos en la familia, ni crecí rodeado de hospitales

Pero desde que tengo memoria, la medicina estaba en mi cabeza.
No como una profesión… como un propósito.

Nací en Venezuela y viví allí hasta los 12 años.
Pero en 1989, tras una fuerte crisis política y social, mis padres decidieron que necesitábamos un nuevo comienzo,
y así fue como llegamos a Argentina.

Viví mi adolescencia en Buenos Aires.
Y cuando llegó el momento de elegir una universidad, sabía exactamente adónde quería ir: la Universidad Favaloro, fundada por René Favaloro —el creador del bypass coronario.

Argentina me dio una formación de primer nivel,
experiencias que me marcaron para siempre y una etapa de la vida que recuerdo con mucho cariño.

Me gradué el 21 de diciembre de 2001.
Ese mismo día, salí de la universidad con el diploma en la mano…
y en lugar de felicitaciones, me encontré con tanques de guerra en la puerta.

El país atravesaba una nueva crisis, y yo sentía que —aunque no era fácil dejar tanto atrás— la situación me impulsaba a buscar nuevos horizontes.

Así fue como elegí Estados Unidos, que representaba un desafío enorme para mí, pero también una oportunidad para seguir creciendo.


Luciano Universidad
Luciano Universidad

Dr Luciano?

Dr Luciano?

¿Quién es el

Dr Luciano
Dr Luciano

Desde pequeño supe que
quería ser médico

Desde pequeño supe que
quería ser médico