Desde niño sentí que la medicina era mi propósito, aunque en mi familia no hubiera médicos.
Me formé en Argentina, en la Universidad Favaloro —fundada por René Favaloro, creador del bypass coronario— y esa etapa marcó mi camino.

Llegar a Estados Unidos no fue fácil. Vine con lo justo, sin contactos, pero con determinación.
Me entrené en cirugía en Mount Sinai, Nueva York, y después trabajé en Nueva Orleans durante el huracán Katrina, donde entendí que la medicina también es humanidad y adaptación.

Con los años me especialicé en cirugía bariátrica y mínimamente invasiva. Hoy acompaño a personas que sienten que ya lo intentaron todo… y que solo necesitan una oportunidad real para recuperar su vida.

Preguntas frecuentes

Lo que necesitas saber sobre manga gástrica

¿Qué es la manga gástrica laparoscópica asistida por robot?
¿Qué es la manga gástrica laparoscópica asistida por robot?
¿Cuánto peso se puede perder?
¿Cuánto peso se puede perder?
¿Cuánto tiempo lleva la recuperación?
¿Cuánto tiempo lleva la recuperación?

Me tiré al piso para jugar con mi hija, que tenía apenas dos meses.
Y cuando quise levantarme… no pude.

Miré a mi esposa, y empecé a llorar.
Porque estaba atrapado en un cuerpo que no podía manejar.
Y darme cuenta de que no podía jugar con mi niña, me destruyó.

Allí yo dije: 

“Esta no es la vida que quiero para mi hija.”

Yunior perdió 220 libras con una manga gástrica: su antes y después real

Yunior perdió 220 libras con una manga gástrica: su antes y después real

Antes me sentía atrapado. Perdido.
Pero ese día en el piso con mi hija me cambió todo.
La cirugía fue una herramienta.
Lo que me sacó adelante fue la decisión.
Y las ganas de que mi hija vea a su papá de pie, no tirado.”


Antes me sentía atrapado. Perdido.
Pero ese día en el piso con mi hija me cambió todo. La cirugía fue una herramienta.
Lo que me sacó adelante fue la decisión.
Y las ganas de que mi hija vea a su papá de pie, no tirado.”


El resultado es que perdí 220 libras en un año.
Pasé de talla 58… a talla 30.
Pero más que un cambio de ropa, fue un cambio de vida.

Porque unas semanas después de la cirugía empecé caminar más.
Un ratito cada día, con la barriga que todavía cargaba.
Después, ese caminar se volvió un trote.
Y al poco tiempo, ya estaba corriendo.

Hoy corro 5 millas varias veces por semana alrededor del club de golf que está cerca de mi casa.
Y este año logré cruzar la meta en el maratón de Miami.

Sí, ¡yo!.
El mismo que tenía un refrigerador en el cuarto porque no podía ir hasta la cocina.


Pero después de ese día con mi hija, se me acabaron las excusas.
Y sin perder tiempo, llamé al Dr Luciano para pedir ayuda.

Él me explicó con calma cómo funcionaba la manga gástrica, lo qué pasaba en el cuerpo, y qué podía esperar después.

Me gustó que no había cortes grandes en el cuerpo porque el robot que usa el Dr para operar hace pequeños cortes como un botón de mi camisa más o menos, y por eso la recuperación es muy corta.
Era algo simple y seguro. Por eso la decisión fué fácil

 “Si esto me da una oportunidad de volver a vivir… yo le entro.”


Junior AHORA
Junior AHORA

Así era mi vida antes

Estaba pesando 403 libras.
Tenía obesidad grado 3, la más alta… y la más peligrosa.

Y ya no podía con nada.
Atarme los zapatos, subirme al carro, caminar por el supermercado...
era como andar con un bloque de concreto amarrado al cuerpo.

Sudaba con solo dar unos pasos.
Donde otros decían “qué rico está el aire”, yo iba chorreando.
Como si acabara de salir de una pelea con el sol.

Y aun así a todos los que me rodeaban yo les decía que estaba bien.
Sonreía y hacía bromas.
Pero la realidad era que no quería salir de mi casa.


“Estaba cansado de estar cansado”

Había días en los que ni me levantaba de la cama.
Hasta llegué a poner un refrigerador en el cuarto para no tener que ir hasta la cocina.
No era vagancia.
Era que hasta pararme ya me resultaba dificil.

Junior ANTES
Junior ANTES
Junior y Luciano antes
Junior y Luciano antes
Junior y Luciano ahora
Junior y Luciano ahora

Historias Reales

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